25
Dom, Jun
898 New Articles

Opinion

(*) Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

Uno de los muchos obstáculos en el camino hacia una verdadera igualdad de género es la existencia de mujeres que pueden llegar a ser más machistas que los hombres.
Si hay igualdad, esta no solo debería traducirse en las leyes sino en los hechos y actitudes. Los sueldos deberían ser los mismos, igual que los derechos y obligaciones.
Si un hombre puede salir a parrandear, la mujer debería tener la misma posibilidad sin que eso le represente críticas de la sociedad, de sus vecinos y hasta de su familia.
Hasta hace poco, parrandear era actividad propia del varón. Mientras las mujeres se quedaban en casa, los hombres se emborrachaban y divertían con otras mujeres que, por participar en esas actividades, eran consideradas “de mala vida”. Hoy las cosas se han nivelado. Las mujeres también parrandean pero el hacerlo les representa críticas. Ellas hacen “mala vida”, los hombres no. Típica hipocresía de una sociedad machista. Si los hombres pueden, ¿por qué no las mujeres? ¿Dónde está entonces, la igualdad de género?
Escribo esto a propósito de un hecho que conocí y en el que no puedo intervenir porque involucra a mayores de edad que, por eso mismo, pueden obrar por sí mismos y sin mediación de intermediarios.
Una muchacha de 24 años llegó tarde a su casa y con unos vinos de más (especifico la bebida porque me consta que no consumió otra). No estuvo en una parranda sino en una parrillada que comenzó al promediar el mediodía. Encima de la carne vinieron los vinitos, que generalmente son el complemento de este tipo de reuniones, y todo prosiguió con normalidad hasta que llegó la noche y todos se fueron a sus casas. Cuando la muchacha llegó donde sus padres eran las diez de la noche así que, sin siquiera preguntarle dónde ni con quiénes estuvo, ellos la golpearon al igual que a su acompañante (que, aclaro, no era yo). El hecho no hubiera pasado de la anécdota sin la intervención de dos personas, el exnovio, al que los padres convocaron por razones desconocidas, y una señora de la tercera edad que no tiene parentesco con la joven. La golpiza fue propinada entre todos y, posteriormente, la muchacha fue echada de su casa.
Los abogados encontrarán que en ese hecho se cometió delitos que podrían denunciarse como tales por la víctima mientras que las activistas de los derechos de la mujer coincidirán conmigo al señalar que ese fue un acto de violencia machista.
El principal responsable es el padre pero a él hay que sumar al exnovio, a la madre y a la señora de la tercera edad. Que un “ex” aparezca solo para marcar territorio es bastante común en una sociedad machista así que dejemos a esos dos corrientes ejemplares en su chiquero y concentrémonos en la actitud de las mujeres: ¿Es correcto que una madre admita que su hija sea echada de la casa solo por haber llegado a las diez de la noche, así sea con unos vinos encima? Y, en cuanto a la segunda mujer, ¿qué derecho tenía de golpear a una persona con la que no tiene ningún vínculo jurídico?
Ambas forman parte de esos todavía numerosos grupos de mujeres que no solo aceptan el modelo verticalista de conducta impuesto por los hombres en las sociedades patriarcales sino que lo asumen como propio. Son las mismas que, ya sea por ignorancia o idiosincrasia, reaccionan mal cuando un extraño evita que sus maridos las golpeen (“Mi marido es… puede pegarme”).
Son las que creen que una mujer, por ser tal, debe ser sumisa y recatada mientras el hombre haga lo que le venga en gana.
Son anacrónicas y, por ello, no dejan que la sociedad avance.

José Vicente Cobo 

Cuando no tenemos el dominio sobre nosotros mismos, caemos en lo que se denomina “una elipse de falta de voluntad personal”, de ello resultan desarmonías, intranquilidad, temor, descontento, insomnio, aturdimiento y por último dependencia de medicamentos y otras cosas, también de personas, credos y dogmas.
La clave está en el pensamiento y en la forma de pensar, ya que pensamientos contrarios a lo que se podría denominar elevado o divino son pensamientos que incitan a cavilar y conducen a la división interna, nerviosismo, desunión, descontento, a la falta de fuerza, miedos y preocupaciones. Pensar correctamente es pensar conscientemente y esto significa: “Yo vivo en el presente, no soy más rencoroso ni me lleno de preocupaciones por el futuro. He ordenado mi vida, soy perseverante para conseguir mis metas, planifico pero no tengo temor de si mi plan resulta o no, aunque me esforzaré en hacer los preparativos que sean necesarios. Entonces esas fuerzas trabajarán para mí y conseguirán todo lo que sea bueno y necesario”. A través del pensamiento perseverante, consciente, positivo, incrementamos las energías de nuestra alma y cuerpo, con lo cual rendimos mucho más y vivimos más despiertos y conscientes.
Si nos esforzamos en pensar positivamente y en cosas buenas, si ponemos amor en nuestros pensamientos, si hablamos sólo lo que es positivo despierta lo que es bueno y necesario, pues lo que emitimos regresa a nosotros. Pues la fuerza del amor es una fuerza poderosa que dormita en cada persona y se activa tan pronto como nos dirigimos a ella en pensamientos.

José Vicente Cobo 

Ya sea usted una persona sencilla de clase media, ya sea una persona pobre o una adornada con títulos y riquezas, tras su muerte usted será sólo un alma sin títulos, sin medios, sin riqueza ni posición social, usted será únicamente un alma y nada más. Tras la muerte de la persona, su alma será exactamente tal como su ser humano fue, nada cambia. Utilizando un símil podríamos decir que tal como el árbol cae así queda tumbado. Por eso cada día de nuestra vida terrenal es de gran significado, y cada instante es decisivo, porque cada persona emite y recibe a cada momento, y eso nos impregna, eso configura la “mochila” que un día llevaremos al Más allá.
Cada persona emite y recibe a cada momento, y cuantas más veces emitamos el mismo programa más se potenciarán esas energías homólogas en nuestro cerebro y en nuestro cuerpo, y lo mismo acogerá también nuestra alma, el cuerpo sutil. Esto significa que así como fueron nuestros programas hoy por la mañana, así permanecerán si morimos repentinamente por la tarde. El alma es igual a como fue el ser humano, también el árbol que se ha talado hoy conserva su misma naturaleza tras la tala, por eso evitemos pensar que tras la muerte seremos diferentes. Ningún alma se puede llevar nada de este mundo, su único equipaje serán sus programas, aquellos con los que cargó su antiguo ser humano y que quedaron adheridos al alma.
Estimado lector cada uno de nosotros determina por sí mismo su vida, pues cada cual es responsable por su forma de pensar, hablar y actuar. Los pensamientos son energías que salen de nosotros y que regresan a nosotros. La mayoría de los seres humanos apenas piensa en lo que diariamente emite y correspondientemente recibe, tampoco que el conjunto de lo emitido por la humanidad determina el estado de nuestro mundo, por ejemplo se podría decir que el mundo actual es como un barril de pólvora, es decir un potente barril cargado con agresividad de muchas personas. Y si la agresividad es el potencial emisor, qué otra cosa podría entonces regresar a la humanidad que no sea agresividad, peleas, robos, guerras, asesinatos y muchas cosas más. Por eso la mejor recomendación para que tanto tu vida en la Tierra como tu vida en el Más allá sea una vida plena, feliz y luminosa es: “Oriéntate hacia el Emisor Universal, Dios, y programa correspondientemente tus programas de vida de acuerdo con lo que Dios nos dio a través de Moisés y Jesús de Nazaret en Sus enseñanzas, especialmente en el Sermón de la Montaña.

Roberto Balderas Espinoza

La ciudad de Villa Montes está plagada de lugares que representan distintos momentos de la Guerra del Chaco.
Donde fungían campamentos, actualmente son patios de casonas militares, los lugares de reuniones de los oficiales donde se elaboraban y discutían las estrategias, tácticas y maniobras, son en la actualidad recintos para eventos culturales y deportivos.
Los espacios verdes, cerca de las pocas edificaciones durante la guerra, tienen las huellas del pasado en su suelo y ahora son las bases para las casas donde habitan las familias de los uniformados que cumplen con sus destinos correspondientes, o que definitivamente decidieron afincarse en esta tierra llena de gloria y valor.
Uno de esos lugares, es donde se encuentra el simbólico Algarrobo, bajo cuya sombra la mañana del 12 de junio de 1935, se firmó el armisticio que daba fin a la guerra, que se llevó la vida de más de cincuenta mil combatientes bolivianos y treinta y cinco mil paraguayos.
Aquel algarrobo, que es una especie nativa de la zona y representa junto al quebracho colorado lo más genuino del Chaco en cuanto a flora, fue testigo de ese momento, que pasó a la historia de ambos países.
Ante la mirada atenta de los oficiales que representaban a los países testigos de la firma: el General Pifa de la Argentina, el General Fuentes de Chile, un delegado norteamericano y delante de decenas de oficiales bolivianos y paraguayos, firmaron el documento de paz, por Bolivia el General Peñaranda y por Paraguay el Gral. Estigarribia.
Cuando ambos máximos oficiales de sus respectivos ejércitos se dieron la mano y juntos levantaron el documento mostrándolo a los presentes, se escuchó primero un murmullo, luego expresiones que se convirtieron en gritos de júbilo.
El intercambio de abrazos llenos de emotividad y palabras entrecortadas por el llanto, generó un espíritu de esperanza, para no equivocar más el camino de dos países hermanos.
Aquel algarrobo, símbolo natural de ese histórico momento, fundamental en la historia de Bolivia contemporánea, se encuentra en un recinto militar que sirve para el esparcimiento cultural y social de los oficiales y sub oficiales de la Tercera División Militar acantonada en Villa Montes.
El resaltar los símbolos que generan estos lugares con sus componentes, es de vital importancia, para revalorizar los alcances de las acciones realizadas que forman parte de la memoria colectiva y de las páginas gloriosas de nuestra historia.

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Hoy más que nunca es fundamental conocer el porqué de tanta intolerancia, de la migración, de la violencia, de la falta de humanidad entre nosotros, lo que requiere el análisis de esta situación de bochorno que padecemos. Detrás de cada cruz, levantada los unos contra los otros y los otros contra los unos, se hallan realidades con una historia distintiva, con un cultura y unos ideales. De ahí la importancia del encuentro como miembros de una familia, que debe aprender a ayudarse desde la concordia y no desde el interés. Por supuesto, es indispensable el diálogo. El endiosamiento de algunos no cierra cicatrices, al contrario fomenta la barbarie y el descontento. La mano tendida es vital para poder hermanarnos con los que han sido privados de sus derechos esenciales, como asimismo para aumentar la acogida a los que huyen de situaciones dramáticas e inhumanas. Me da la sensación que, hasta este momento, nos hemos quedado en la antesala de las ideas, sin compromiso alguno para activar acciones de respuesta contundente ante contextos verdaderamente crueles. Por cierto, el gesto del proceso de entrega de armas en Colombia nos llena de esperanza. Veo que es una plegaría que nos une, pues si importante es rectificar, también es humanitario el que sabe compadecerse y decide utilizar otros lenguajes, deponiendo cualquier tipo de artefacto.

La justicia no se defiende a golpe de bombas, sino con la razón y la sintonía de un corazón puro. Bien es verdad que aún no hemos aprendido que con las guerras todos perdemos. Ojalá tomásemos conciencia de esto. Necesitamos evadirnos de cadenas, sentirnos libres y no atrapados en amargas decepciones. Por muy deplorable que sea la situación, tenemos que poner más vida interior en el mundo, para poder despertar en la conciencia colectiva de cada ser humano la inconfundible memoria de sus raíces, nuestra continuidad histórica, aunque tengamos que reinventar nuevos modos de vivir y pensar. El abecedario de la opresión lo hemos hecho tan nuestro que es una verdadera pesadilla para todos. Desde luego, es público y notorio que maltratamos a nuestros ascendientes. Tanto es así, que es un problema social mundial que afecta a la salud y a los derechos humanos de millones de progenitores en todo el mundo, siendo una contrariedad que merece la atención de la comunidad internacional. Posiblemente, por ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 66/127, haya designado el 15 de junio, como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, para expresar su oposición a las injusticias y los sufrimientos infligidos a algunas de nuestras generaciones mayores.

Es de desear, por tanto, que el colectivo social valore plenamente a sus primogénitos y se auxilien de su sabiduría, porque la vida es la mejor cátedra para poder orientarnos. Francamente vivimos unos tiempos de vértigo, en los que convendría pararse a meditar sobre nuestro entorno, pues no es cuestión de resignarse a un destino más o menos escrito, sino para valorar plenamente lo que nos supone cohabitar y coexistir, en una sociedad cada día más encumbrada por ciertos dioses humanos, que suelen manejarnos a su antojo y capricho. No podemos quedarnos en el mero lamento. El mundo es de todos y de nadie. Todas las naciones del mundo en su coyuntura acordaron reconocer el inmenso daño que causa el cambio climático y la enorme oportunidad que representa la acción climática. Ahora no puede venir un nuevo presidente y retirarse del ansiado Acuerdo de París, máxime cuando es crucial que Estados Unidos siga siendo un líder en materia ambiental. El compromiso de nuestros antecesores cuando menos nos exige una valoración conjunta, pues el mundo lo formamos todos, un respeto y una consideración hacia algo tan significativo como lograr un crecimiento económico con bajas emisiones de carbono y capaz de crear empleos y mercados de calidad. Convencido de que la conciencia es una inspiración que nos lleva a reencontrarnos a la luz de las leyes morales, aún cabe la ilusión, que a pesar de tantos tropiezos, nos levantemos y reanudemos una vida más en común, más en familia. Sólo así tendremos asegurada nuestra continuidad como especie.

Ciertamente, nuestra secuencia humana ha de ser más poética que mundana. Los ancianos, gracias a su recorrido vivencial, están en condiciones de ofrecer a los jóvenes y menos jóvenes, consejos y enseñanzas preciosas. También los chavales, con su empuje e inocencia, nos ayudan a verles con ojos de responsabilidad para que crezcan y sean nuestra prolongación de amor y no de odio. Lo que cuenta de verdad es nuestro ejemplo, nuestra coherencia de vida, ya que no puede haber un descubrimiento, más intenso del alma de un colectivo social, que viendo la manera con la que trata a los niños. Lástima que, al presente, estos "angelitos" se utilicen de escudos en lugares de contiendas e inútiles batallas. Sea como fuere, ya sea por conflictos armados o por desastres naturales, las crisis humanitarias amenazan el futuro de multitud de criaturas, o sea, nuestra continuidad como linaje. Lo mismo sucede con las mujeres, y otras personas más frágiles, es de suma trascendencia oírles, escucharlas. Hay que evitar los errores del pasado. Por este motivo, es de sumo valor que no sólo se eduque a las nuevas generaciones en los contenidos. Hay que hacerlo en los valores, en el profundo sentido de exigencias y obligaciones en todas las manifestaciones de la vida y, por consiguiente, también en orden a la convivencia en familia, sabiendo que el respeto por los otros es la primera circunstancia para saber cohabitar. Está visto que uno tiene que considerarse a sí mismo para poder frenar los vicios, y luego, uno ha de inspirar una gran deferencia por su análogo, sea de la generación que sea y del culto a la cultura que encadene.

En ocasiones, nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Pensábamos que, con el cambio en materia tecnológica, todo estaría más interconectado, pero resulta que nos hemos quedado sin alma. Las desigualdades nos hacen ser caminantes sin corazón. Así no podemos fusionarnos, sentirnos bien, y por supuesto nada realizados, más infelices que nunca. Tampoco hemos aprendido que cualquier ataque es una locura, una manera de destruirnos. Quizás tengamos que reforestarnos como especie, y donde crezca el mal, injertar el más sublime verso de la conciliación reconciliada. Debiera ser normal reconocer nuestras particulares maldades, arrepentirse, entonar el verso de lo armónico y verter lágrimas convertidas en poesía. Por desgracia, nos hemos acostumbrado a endurecer nuestro corazón y a normalizar lo que es nuestra destrucción. Respetando la libertad y el sentir de cada morador, hay que recordar siempre que el planeta no es únicamente para unos privilegiados, sino para toda la humanidad, y que la situación de haber nacido en un lugar de menos recursos no justifica que esa persona sea menos humana que otra, y tenga menor dignidad. Ha llegado el instante de dejarnos a salvo, de no permitir atropello alguno a nadie, de ser una piña en humanidad, para poder gozar de una vida libre de salvajismo y abusos. No encuentro la manera de decirlo más claro, sino es en verso propio: "Cada ser con su ser para ser en los demás un respiro./ Un respiro de árbol que anide sueños y anude el sosiego de las almas". Por ello, nuestra continuidad está asegurada, pues el espíritu es inmortal y la vida es un despertar con su noche. Precisamente, lo que tiene esencia se distingue de lo que no la tiene por el hecho de andar. No perdamos, en consecuencia, el paso de la sencillez, que dios no somos por más que nos lo creamos que somos.

Víctor Corcoba Herrero
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

"El poema que recibimos del Creador como inspiración,
se convierte en albor del caminante.
Sólo hay que dejarse reconducir por sus latidos"


Uno tiene que ganarse la autoridad,
con la auténtica composición del verbo,
y con la coherencia de sus acciones.
¡Qué toda acción no es reacción,
sino creación de nuestro pensamiento!

Hemos de ser el ser que se interroga,
que busca y rebusca la existencia
por doquier urbe y orbe viviente.
¡Qué la enérgica suma de pulsos
del pasado, conforman el presente!

Despojémonos de todo, sí, ahora
que vamos en camino, antes
de que nos sorprenda la muerte.
¡Qué nadie es tan frondoso
para que no pueda desplomarse hoy!

Hemos de salir de nosotros mismos,
para perdonarnos y donarnos,
más allá de este espíritu terrenal.
¡Qué el mundo ha sido creado
para ser recreado y poder desvivirse!

Lo poco que somos, si se comparte,
se vierte y se convierte en poesía,
y es la poesía la que injerta amor.
¡Qué amar es hallarse en el otro,
para gozarse y ser feliz hermanados!

Ese pan vivo, descendido del cielo,
que nos alza y realza a lo inmortal,
pues la eternidad viene de Dios.
¡Qué aunque no se le ve,
se le siente, pues todo habla en verso!

Sólo hay que tomar la cruz consigo,
guardar usuras, anunciar lo armónico,
y renunciar con empeño a lo mundano.
¡Qué esta morada es un río que riega,
para que todo brote en su curso de vida!

Porque el poder de la poética,
nos trasfigura en seres con alma,
y un alma en gracia es camino.
¡Qué el pasaje nos encamine
hacia sí mismo, juntos en la senda!

Atrás queda el caminante,
con su plegaria de mil dolores,
para unirse y reunirse con la luz.
¡Qué el alba nació con nuestro andar
en procesión, posesionando el silencio!

Pues cuánto más se sumerge
el viandante en la pureza,
más es capaz de crecer y asistir.
¡Qué la inspirada lírica nos asciende
para remontar el horizonte y abrazarnos!

 

Leopoldo Vegas / Róger Cuéllar

Es el único sobreviviente de un accidente aéreo ocurrido en 1980 y es considerado uno de los supervivientes de la clase política boliviana que luchó por la democracia y gobernó el país en la democracia pactada.

¿Cómo evalúa el estado de la democracia en Bolivia?
Soy optimista; es la primera vez que vivimos 34 años en democracia, aunque estos últimos han sido involutivos. Somos una generación privilegiada porque ni nuestros padres, nuestros abuelos ni bisabuelos tuvieron la oportunidad de vivir esa etapa. El problema ahora no está en conquistar la democracia, sino como evitamos su involución y como proyectamos el sistema democrático hacia el siglo XXI.

¿Cómo es esa involución?
Por ejemplo, lo que está pasando con el sistema judicial es una involución brutal. Ahora la involución se vuelve crónica o hace metástasis porque estamos repitiendo el mismo experimento costoso y fallido que se hizo (en 2011) al elegir a las autoridades judiciales por voto directo, donde los sufragios nulos y blancos fueron mayoritarios; seguimos con esa historia desastrosa como si no hubiese pasado nada. Si no resolvemos bien este proceso tendremos consecuencias muy graves para la vida del país porque el problema no es solo político, sino que afecta el negocio, la economía y la vida de los bolivianos porque todos quedamos sin ninguna garantía.

Antes de Evo Morales, ¿estaba evolucionando la democracia boliviana?
Estábamos evolucionando muy bien; por primera vez estábamos haciendo bien las cosas. Imagínese, Estados Unidos tuvo que pasar 220 años para elegir presidente a un San Martín de Porres, como yo le digo al expresidente (Barack) Obama, y aquí en 25 años elegimos a Evo. Eso quiere decir que lo hicimos mejor porque hemos roto la discriminación étnica. Sin embargo, el Gobierno de Evo y el MAS no están preocupados por la democracia, sino en un supuesto proceso de cambio que solo está en su cabeza. En este momento el país se debate entre proceso de cambio versus democracia, pero el proceso de cambio necesita controlar la justicia y la democracia se deja a un lado y eso yo lo califico como involución.

¿Cómo se reencauza la democracia?
Todos debemos tener conciencia y reencauzarla por la vía democrática, sin recurrir al golpismo porque no se trata que un grupo vaya y toque las puertas del cuartel y busque la democracia por la vía del golpe. Lo que no podemos hacer al tratar de reencauzar nuestra democracia es venezolanizar a Bolivia; ¡por Dios!, yo amo a mi país y el primero que tiene que dar el paso es el presidente.

¿De qué forma?
Sería maravilloso que el presidente, después de su viaje por Nueva York y Bruselas, diga: muy bien, admito que hemos cometido un error con el sistema judicial y propongo un acuerdo nacional para elegir a nuestros jueces. Además, propongo que Evo Morales elija 100 nombres de juristas de primera línea en el país y que sean queridos, respetados y creíbles en su comunidad, que los llame y en la Asamblea Legislativa haya un consenso entre todos y de esos 100 se elija a los postulantes al Tribunal Supremo de Justicia, a los del Tribunal Constitucional, Consejo de la Magistratura y Tribunal Agroambiental. Qué paso extraordinario daríamos y si el presidente hiciera eso, cambia el panorama político y económico del país.

Eso el presidente Morales lo califica como la vieja democracia pactada
No existe democracia en el mundo que funcione sin acuerdos. La democracia alemana de la señora (Ángela) Merkel funciona porque el bloque opositor socialdemocrático la colabora, no me diga que es pactada. No puede ser que el presidente tome decisiones solito, porque en realidad, desgraciadamente, el único que tiene autonomía plena y capacidad de decisión en este país es un ciudadano, se llama Evo Morales.

El presidente y el MAS cuestionan el cuoteo y la corrupción que existía en la democracia pactada. ¿Qué opina?
Todo lo que se menciona es propaganda. En mi Gobierno, por ejemplo, habré tenido algunos rateros en Aduanas, pero el Gobierno del MAS ha gastado más de $us 2.000 millones en YPFB, ese monto era lo que exportamos en la época que me tocó gobernar, ¡seamos serio, nos conocemos!. En este Gobierno la corrupción es pesada; son miles de millones de dólares dilapidados, y no estoy acusando a nadie, solo estoy diciendo la verdad más grande que este edificio.

¿Cómo llama usted la época de la democracia pactada?
La democracia es un sistema de consenso, cómo van a condenar que todos nos pongamos de acuerdo por un país, ¿nos quieren acomplejar? Somos un país privilegiado, tenemos 1,1 millones de kilómetros cuadrados y somos un poco más de 10 millones de habitantes, cómo es posible que no nos pongamos de acuerdo y vivamos todos felices.

Los sectores afines al MAS proponen postular al presidente a un nuevo mandato a pesar de que perdió en el referéndum del año pasado, ¿cuál es su criterio?
En el referéndum el pueblo boliviano no solo dijo no a la reelección de Evo, porque eso es lo mínimo, sino que el ciudadano votó por un nuevo modelo de país, por una democracia moderna, del siglo XXI. Esa respuesta del pueblo dice mucho más que un señor no se reelija, sino que sufragó por una nueva visión del país. Cómo es posible que existan medios de comunicación y empresas encuestadoras que pongan al presidente Evo Morales como candidato para la próxima elección si la Constitución se lo prohíbe. Eso es un delito, es apología del delito. La empresa que hace encuestas y lo coloca al presidente Morales como posible candidato incurre en un delito porque la Constitución refrendada por todos los bolivianos lo prohíbe. ¿Esa empresa trabaja para Evo?

¿Qué pasa si el presidente y sus seguidores insisten en la reelección?
Empiezo convocando al propio presidente y le doy un consejito: descanse cinco años y se presenta después de ese periodo, no sea tonto.

En su criterio, ¿cómo sería una democracia moderna?
Que exista sometimiento absoluto a la Constitución y a las leyes. Que los poderes del Estado actúen de manera autónoma, que el Congreso ponga su mayoría absoluta al servicio del país y no al servicio de Evo Morales. En las elecciones de 2014 hubo un gran fraude en Beni, Chuquisaca y Tarija para obtener la mayoría absoluta en Diputados y Senadores, pero nadie le dice nada y si alguien dice, dan la respuesta que quieren. Necesitamos de instituciones transparentes. Por ejemplo, yo me considero un hombre informado, pero de repente me entero de que YPFB tiene $us 2.000 millones comprometidos con una empresa italiana para que construya una fábrica de plástico, un material que todo el mundo está rechazando. Evo asistió en una discusión en la ONU sobre la contaminación de los mares con el plástico, pero nosotros en Bolivia pagamos $us 2.000 millones para fabricar nada más y nada menos que plástico.

¿Cómo ve el trabajo de la oposición o sigue el viejo estilo de caudillo?
No, aquí el único caudillo es Evo. A mi juicio no hay oposición. El Gobierno está en una posición de trabajar para que no haya oposición y si hay algo que se parezca a una oposición lo dejan estar porque es el argumento de que en Bolivia hay pluralidad.

¿Qué impacto tiene esto en la democracia?
La democracia es un sistema transparente, donde están garantizados los derechos del país, los poderes son autónomos y lo que sucede está protegido por garantías reales. No es posible que se diga que exista un proceso de cambio y que se pase por las verijas, como se dice en Tarija, a la democracia, la independencia de poderes. No es que estoy contra Evo, porque a estas alturas estoy por el país, pero no veo que si alguien quiera continuar en el poder que lo justifique, pero acá hay un desorden en las instituciones, con la cantidad de conflictos y problemas, con la utilización irracional de nuestros recursos no se puede seguir así.
Usted que estuvo en esa silla, ¿que los ata al poder?
Nunca pensé en permanecer en el poder. Yo concluí mis cuatro años de mandato y me fui a mi casa, pese a que tenía el 60% de aprobación y me fui con esa satisfacción. En mi gestión no murió nadie, descubrimos el gas con el que vivimos ahora y firmamos el acuerdo de exportación a Brasil; habíamos hecho cosas importantes pero no se me pasó por la cabeza hacer maniobras para buscar la reelección porque sabía que significaba la muerte de la democracia.

Entonces, ¿qué pasa con este Gobierno?
Es que está constituido por dirigentes que nunca creyeron en la democracia. Acaba de morir Filemón Escobar, un trostkista que nunca creyó en la democracia. Cuando hubo la relocalización de las minas y él se fue atrás de los mineros para sembrar coca en Chapare; Evo Morales es un hombre que viene de una anarquía sindical y resulta que los aliados que tomaron, tipo Choquehuanca y los indígenas radicales, tampoco creen en la democracia; los primeros por marxistas, que dicen que la democracia es burguesa, y los otros indigenistas radicales que dicen que la democracia es colonialismo, o sea entre ambos conforman un Gobierno, no les queda otra que gobernar bajo una forma de la democracia por el Congreso, que es dirigido desde Palacio de Gobierno. ¿Hay justicia?, claro que hay justicia pero se dirige desde Palacio de Gobierno.

Pero la gente votó por Evo
La figura de Evo parecía una respuesta para el país porque nuestra democracia necesitaba cholificarse, en el buen sentido de la palabra, pero resulta que, como decía Cicerón el romano, el veneno venía en la cola. La situación comenzó a involucionar de tal manera que provocó la negación de la democracia. Ahora tenemos que ver qué hacemos para que estos 35 años de vida democrática no queden en nada. Si el presidente es un obstáculo hay que convencerlo para que deje de serlo.

Y ahora, ¿qué sucede?
En la etapa de los caudillos bárbaros la república iba en la montura del caudillo, porque donde él se desplazaba no había institucionalidad, pero metafóricamente está ocurriendo lo mismo en Bolivia, porque el Estado viaja en el avión del presidente. Si el jefe de Estado viaja, se paraliza el país.

¿Los líderes que se reunieron en La Paz son la alternativa de la oposición?
Se reunieron unos señores que no están de acuerdo con el Gobierno y publicaron un documento en el cual señalan los puntos de discordia; me invitaron, pero dije que era prematuro asumir esa posición porque para qué repicar campanas si están todos sordos, hay que ver el momento en que nos puedan escuchar. Tiene que haber una oposición estructurada, pero no es culpa de ellos, es que el Gobierno no genera las condiciones para que no haya oposición. Es como se decía de Atila, que por donde pasaba su caballo no crecía el pasto, pero acá por donde pasa Evo no crece la oposición.

Más artículos...

Regístrese a través de nuestro servicio gratuito de suscripción por correo electrónico para recibir notificaciones cuando haya nueva información disponible.