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Unidad política para recuperar la democracia sin amos, un deber boliviano hacia el 2019

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Eduardo Claure.- 

La Unidad de una Nación es un estado de existencia que puede tener diversos atributos a partir de su génesis y su proceso histórico a través del cual se definen sus estadios: colonial, republicano, revolucionario, moderno y transformador o de cambio; cada una tiene sus condiciones necesarias para cumplir sus objetivos, cada ciclo de este desarrollo tiene obviamente su natural complejidad. Aquí el Estado transformador o de cambio como se lo ha venido a llamar desde el 2006, estableció la forja de un cambio que ha desnaturalizado la democracia, la convivencia pacífica, el respeto a la ley, los derechos humanos, civiles, políticos, el desarrollo, las relaciones internas y las externas, poco menos que ha obrado según un estado de humor y lógica que propuso un entorno palaciego ciego, sordo y mudo al clamor del pueblo y sus aspiraciones afincadas en su propuesta electoral del 2005. En resumenel MAS y sus estrategias en el campo político lo muestran realmente lo que es: la lucha por enriquecerse, la lucha por el poder personal y la lucha corporativa de sus bases; plantearon estrategias para la amenaza del narcotráfico cuyo objetivo nunca fue el de eliminarlo, sino más bien el de liberarse de la presión internacional y realizar acciones conjuntas con el tráfico de estupefacientes tal como lo demuestra la nueva Ley de la Coca recientemente promulgada; aplicaron estrategias de lucha electoral para sus candidatos presidenciables y sub nacionales que no tenían un programa de gobierno, ¿cuál era el objetivo que se escondía detrás de la victoria electoral? era fundar un pseudopartido cuyo objetivo no era llegar al parlamento para proponer una gestión legislativa por un verdadero cambio, sino, exclusivamente, para recibir los subsidios estatales para la funcionalidad de los movimientos sociales como su base de poder; impusieron estrategias para introducir leyes de protección ambiental que nunca tuvieron ese objetivo, sino más bien, de dejarse avasallar por las transnacionales del petróleo a costa de los reivindicados pueblos indígenas y las áreas protegidas y santuarios naturales; aplicaron estrategias dirigidas a señalar adversarios internacionales para desviar la atención de los problemas internos y crear imágenes de enemigos comunes, al interior con los autonomistas, gamonales, terratenientes, separatistas y en lo externo contra el imperialismo norteamericano, sin embargo cayendo en la trampa de otros imperialismos como el chino y el ruso, cuyos empréstitos agobiarán a las próximas generaciones de bolivianos; enfilaronsus relaciones con los países exportadores del terrorismo mundial y, para que nadie alce la voz, impusieron el copamiento de los Poderes del Estado, FFAA y Policía incluidas, de tal manera que nadie ose expresar criterio libre y formado; duro con los medios, comunicadores y similares: acallar a los libre pensantes y perseguir judicialmente a referentes políticos de toda laya.
Ante esta cruda realidad, de los cuatro confines de la Patria, se clama resolver democráticamente esta situación y hay voces múltiples que invocan Unidad para encarar con una fuerza mayúscula a la del 21F y resolver este entuerto político histórico. En este contexto, la Unidad alcanza un valor no solo conceptual en lo cívico y político, sino va más allá de lo simplemente nostálgico, la sociedad, el pueblo, los ciudadanos, claman que esta palabra signifique esperanza real y está demostrado con el 21F, que aquello es posible. La Unidad boliviana entendida así adquiere un valor ideológico y político no partidario, se convierte en un elemento fundamental de la cultura política del ciudadano boliviano que no ha sido correligionario de sigla o color, ya que el 21F entendió el hecho mismo de la dignificación de la actividad política no partidaria, sino el de una acción social, cívica, que albergaba capacidad y posibilidad de ejercer sus derechos en función delbeneficio de las grandes mayorías nacionales excluidas por el proceso de cambio: las urbanas, clases medias, intelectuales, empresariales de diverso corte, profesionales, comerciantes legales; la población se sintió ese 21F de 2016estar indisolublemente vinculado al sostenimiento de esa Unidad descubierta, accionada virtualmente y cuyo resultado alentó a cada ciudadano en su hogar, en su trabajo, en su faena diaria en toda la geografía nacional. El 21F de 2016, dio esperanza por una Unidad diferente a la que están acostumbrados referirse los políticos de vieja catadura y vieja maña.
Quienes han manejado la política en el pasado y aún en el presente, deben entender ahora que la Unidad es también una construcción, un proceso y como todo fenómeno social es dialéctico, vale decir cambiante, en desarrollo, dependiente de una multiplicidad de factores condicionantes internos y externos, construcción en la que la ideología democrática debe jugar un papel importante, sino fundamental; es así que Unidad, Unidos, Unión, son palabras que deben simbolizar una voluntad política colectiva no partidaria ylas consignas que evoquen la Unidad simbolizan esa voluntad ciudadana de un colectivo mayor a cualquier contingente de militantes afiliados y formales: es el pueblo boliviano que clama Unidad en términos mayores a los que cualquier político de turno haya sospechado construir u ofrecer; por ello esta esperanzadora Unidad debe adquirir connotaciones renovadas para quienes se consideran referentes políticos que piensan enfrentar el 2019 con mayor vigor que el 21F de 2016:el ciudadano democrático no entregará su voto a falsas luminarias.
Ahora bien, esta constatación nos lleva a otra realidad de la política nacional: ese Uno imaginario con todas las posibilidades infinitas de la imaginación, nos lleva a la inevitable realidad de lo diverso, al otro, al diferente, al opuesto, al distinto. Entonces, cuando se hable de Unidad en términos sociales estaremos igualmente obligados a definir de qué Unidad hablamos: si de Unidad política, Unidad ideológica, Unidad económica, o de Unidad en todos los aspectos antes mencionados. Unidad para determinados fines o para todos los fines, Unidad de una parte de la población, de la mayoría de la población o de toda la población y, lo más importante: Unidad para una parte de la población, para la mayoría de la población, o para toda la población. Esta definición será crucial; asumirla con convicción y mística, nos dará fuerza.
Se pensará que estas preguntas son innecesarias, que ya se entendió todo y responder de plano que se sabe que es la “unidad del pueblo”. Pero si se reduce el concepto de Unidad para enfrentar el 2019 a una simple formulación general, se estaría renunciando a comprenderla como proceso complejo, estaríamos dispuestos solamente para decir eso: “unidad del pueblo”, pero no percibiríamos realmente cuáles son los medios esenciales que nos permitirán desarrollarla, construirla, fortalecerla y estaríamos anulando el papel de la ideología democrática o simplemente reduciéndolo a una consigna vacía y formal; a un eslogan fatuo y explícito.
Queda claroy necesario definir de qué Unidad estamos tratando. Definir entonces será un asunto sumamente complejo y no se puede hacer sino reduciendo, haciendo abstracción de numerosos aspectos y reteniendo lo que consideramos fundamental. Por ello cuando hablamos de Unidad del Pueblo boliviano estamos hablando de la Unidad de sus grandes mayorías en los procesos económicos, políticos, jurídicos, ideológicos, medioambientales, culturales, para todos los fines fundamentales de la sociedad boliviana y en una perspectiva presente y futura de largo aliento que revierta este actual estado de cosas antidemocráticas, persecutorias, excluyente, racista, corrupta, de rasgos totalitarios, irrespetuoso de la ley, violenta con los Derechos Humanos, las clases deprimidas económicamente, los discapacitados, las víctimas de las dictaduras, los verdaderos pueblos indígenas, las clases medias, intelectuales, libre pensantes, amas de casa, comerciantes, campesinos, empresarios, estudiantes, religiosos, disidentes, académicos, en fin todos. Alrededor de esta definición podría concretarse el orden de las acciones que debiera desarrollar el colectivo boliviano para llegar fortalecido al 2019.
No puede concebirse la Unidad boliviana territorialmente si no hay un equilibrio determinado, una armonía en la convivencia y eso implica la aceptación no solo de leyes sino también de normas, el reconocimiento de objetivos consensuados, tiene que existir un diálogo social fluido de los individuos entre sí, entre las estructuras complejas del todo social y entre los primeros y las segundas. Se debe entender que la Unidad es convivencia.Se nace en una determinada calidad de Unidad del Pueblo en el que se vive, con una cultura, lengua, hábitos, tradiciones, la formación se produce en esas condiciones precedentes de las que derivan la consecuencia, la articulación de las actividades, la identificación mutua, los valores históricos, éticos, junto con los intereses comunes, son pilares fundamentales de esa Unidad que ahora se busca colectivamente organizado con miras al 2019. Los referentes políticos tienen la palabra; estarán vigilados.
La unidad del 21F de 2016 como necesidad parte también de su función multiplicadora de las energías de quienes la integraron, constituyó una práctica sin directrices partidarias, se convirtió en una experiencia donde lo posible se unió mágicamente; fue un proceso espontáneo en un sentido, el de sentirse democrático, respetuoso de las leyes, pero también fue un proceso organizado virtualmente, fue una relación entre diferentes, extraños, desconocidos, pero conscientes de lo que querían y buscaban y,ahora la organización debe ser más ordenada, ajustada y consciente, cuanto más se conozca y reconozca su complejidad, mayores esfuerzos se necesitarán para alcanzar resultados esperados.La Unidad bolivianaserá posible alrededor de objetivos comunes elaborados en un complejo proceso interactivo de participación, de distribución y cumplimiento de tareas en pro de intereses legítimos para el bien de la democracia, la legalidad, la separación de poderes, el desarrollo armónico con los recursos naturales renovables y no renovables, de los pueblos indígenas, campesinos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, trabajadores y desocupados, leídos o no, urbanos y rurales, cambas, collas y chapacos: todos hacen Bolivia Unida.
Quienes alberguen la idea que caerán en el poder por sobre los esfuerzos de todos los bolivianos y pretendan utilizar un próximo 21F para sus réditos personales o partidarios, o quienes piensen subirse a la ola del nuevo 21F por organizarse pretendiendo que llegarán al poder para dar rienda suelta al latrocinio acostumbrado en política, o que piensen que su momento les llegó para recibir el talegazo de fidelidad, o que pretendan surgir para suscribirse en la corruptela tradicional de que “todo ha sido siempre así”, deben dejar de suscribirse a los contenidos mínimos de esta lectura. No entendieron la Unidad que se quiere construir. Les falta visión, les falta perspectiva, les falta honestidad y ética política.

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