El daño que no merecemos

Typography

Marcel Ávila Reese

Las estadísticas y los datos son válidos cuando detrás de ellos hay una maquinaria sea gubernamental o privada o social, que sustente las transformaciones con hechos más que discursos de buenas palabras y obras inauguradas, que de hecho son necesarias hacerlas y no un prerrequisito político que se pueda ondear como imagen de una gestión.
Hacer el bien al pueblo no significa atender sus reclamos, aunque sea tardíamente, dar atención a las presiones sociales y de sectores específicos no siempre resulta adecuado, lo sabemos, porque también la gente en masa está dirigida por cabecillas, a veces buenos líderes y otras veces malos líderes.
Un derecho fundamental es precautelar la salud y el bienestar general de la población, los derechos fundamentales como el acceso a servicios básicos y la educación no tienen que ser bastiones de propaganda, sino responsabilidades de hecho que sin mucha publicidad se deben hacer y con la más alta calidad.
El mantener la calidad de las obras ejecutadas es algo que todavía desafía a las administraciones porque en muy poco tiempo aparecen deficiencias, salen a la luz pública problemas como falta de previsión, inadecuadas estrategias de funcionamiento, falta de soluciones oportunas y rápidas pero que de una vez mejoren la situación y no la perpetúe para dar más trabajo y gastos que podrían reducirse y generar eficiencia permanente.
La autorregulación no debe ser una tarea que la haga notar quienes sufren las consecuencias de una planificación inadecuada de políticas sociales y económicas; por el contrario debe permanecer en el interior de las instituciones como un motor de cambios pero a la vez de fuerza para el mejoramiento de sus servicios.
Estos aspectos que hacemos notar, aunque de manera general, son estructurales, sistémicos y tienen que resolverse, pero si no hay principios de buen vivir, no hay valores humanos suficientes campea entonces la corruptibilidad.

Ads Banners