Inseguridad ciudadana de mal en peor

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Marcel Ávila Reese

Como reflexión a los sucesos que han ocurrido recientemente en nuestro país, el asalto a una joyería en Santa Cruz, las muertes ocasionadas por la imprudencia al conducir en las carreteras de Tarija, los asesinatos y ataques perpetrados por menores de edad en todo Bolivia y la crecida ola de personas desaparecidas, que se producen frecuentemente desde hace tiempo, dan cuenta que la inseguridad en Bolivia ha rebasado toda previsión institucional.
De nada sirve hacer campañas y alertar a la población sobre las maneras como operan los delincuentes ni realizar talleres, charlas, marchas contra violadores y golpeadores de mujeres y niños, si en la realidad la Policía, las Defensorías y los centros de orientación para menores infractores y las cárceles no pueden mejorar la situación de vida ni lograr la reinserción social, tras el cumplimiento de penas impuestas por los delitos cometidos, de las personas que ingresan a estos lugares.
Mientras tanto, Bolivia en sus calles muestra todavía mucha inseguridad y va en crecimiento, desde el gobierno se informa que la seguridad aumentó, ¿en qué aumentó?
Veamos este dato “de acuerdo al séptimo informe Nacional sobre Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas (PNUD) denominado `El nuevo rostro de Bolivia, transformación social y metropolización`, de cada 10 personas siete consideran que la seguridad ciudadana tiene un impacto significativo en su calidad de vida, mientras que el 2 por ciento indica que no le afecta en nada”.
El informe presentado por el Defensor del Pueblo “Violencia Sexual contra las mujeres”, ofrece la cifra de 14 mil denuncias de violencia sexual contra mujeres de todas las edades. “En tanto que información del Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana elaborado con reportes de la Policía Boliviana, indica que entre 2005 y 2012, los casos de agresión sexual a menores (violación, estupro y abuso deshonesto) denunciados subieron de 1.076 a 3.602, lo que significa un incremento del 235 por ciento”.
A ello se suma que Bolivia tiene la mayor retardación de justicia en Latinoamérica, de los casos que van a los estrados judiciales la mayoría queda sin sentencia condenatoria o se dilatan tanto que ocasionan pérdidas irreparables económicas a quienes procuran justicia oportuna y rápida.
Hay mucho por hacer aún y sin embargo se publicita con regularidad, en los medios de comunicación, y en páginas institucionales que la contención a la delincuencia está siendo efectiva o al menos disminuye los casos como para no preocuparse demasiado.
Hay una miopía que nos está encegueciendo, por no decir una insuficiente política de seguridad ciudadana que desde hace muchos años no da pie a mejorar la situación y revertir en gran medida este problema.

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