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Donald Trump con su esposa, Melania, llega a la Casa Blanca el 25 de julio.

Estados Unidos

"Nuestros militares deben estar centrados en la victoria y no pueden cargar con los tremendos costes médicos y la alteración que supondrán", afirma el presidente.

EL PAIS ESPAÑA
Para Donald Trump los transgénero son una carga, un coste y ahuyentan la victoria. En una declaración por Twitter que será recordada por su profundo talante discriminatorio, el presidente de Estados Unidos los ha prohibido en el Ejército. La medida entierra la orden aprobada por su antecesor Barack Obama que abría las fuerzas armadas a la diversidad y que el Pentágono paralizó a principios de julio justo antes de que fuera a entrar en vigor. También sitúa en la cuerda floja a los miles que, según los estudios, ya están prestando servicio. La posibilidad de una expulsión masiva se cierne sobre el horizonte.
“Después de consultar con mis generales y expertos militares, el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá individuos transgénero en el Ejército. Nuestros militares deben estar centrados en la victoria y no pueden cargar con los tremendos costes médicos y la alteración que los transgéneros supondrán en el Ejército”, afirmó Trump.
La prohibición supone un mazazo a la política de integración impulsada por Obama. Antes de su presidencia, los transgénero eran clasificados como “desviados sexuales” y debían ser expulsados. Con las directrices aprobadas bajo su mandato, no sólo se les aceptó plenamente sino que se facilitaba su tratamiento completo.
La medida era ambiciosa y rompía largos años de oscuridad y discriminación. Aunque las cifras siempre han sido objeto de discusión, un estudio de la Asociación de Médicos de Estados Unidos (JAMA, en sus siglas en inglés) ha establecido que cerca de 13.000 ya pertenecen al ejército (1%) y que los médicos militares no están preparados para atenderlos y mucho menos para asegurar su correcta transición.
La orden de Obama implicaba, por tanto, ajustes en el sistema médico militar y nuevos costes de tratamiento. Unos fondos que, con el incremento presupuestario del que se va a beneficiar el Ejército con Trump (54.000 millones de dólares más), podía hacerse frente sin excesivo problema. Pero el pasado 1 de julio, justo el día en que iba a entrar en vigor, el Pentágono anunció su paralización.
El secretario de Defensa, James Mattis, intentó en aquel momento justificarse bajo el manoseado argumento de que la medida requería un estudio detallado. “Desde que estoy en el puesto he enfatizado que el Departamento de Defensa debe medir cada decisión política con un estándar crítico. ¿Afectará a la disposición y letalidad de las fuerzas? Dicho de otro modo, ¿cómo influirá en la capacidad militar de defender la nación?”.
La respuesta llegó esta mañana en tres tuits del presidente. Su contenido no solo revela el sesgo retrógrado de Trump, sino su profundo y casi mimético alineamiento con los que él llama "mis generales". Un grupo de halcones que se ha asentado en la Casa Blanca y a los que Trump, fascinado por los entorchados y las historias bélicas, sigue a pies juntillas.

Putin y Trump, en su reunión el 7 de julio en Hamburgo.

Estados Unidos

La ley, que debe validar el Senado, limita la capacidad del presidente de retirar penalizaciones y amenaza a empresas europeas.

EL PAIS ESPAÑA

La Cámara de Representantes aprobó este martes casi por unanimidad imponer nuevas sanciones a Rusia y limitó la capacidad del presidente estadounidense de retirarlas. La aprobación —con 419 votos a favor y solo tres en contra— supone un claro desafío a Donald Trump y un reflejo de la desconfianza generalizada que despierta su acercamiento a Moscú. Para convertirse en ley, la propuesta deberá ser validada por el Senado y firmada por Trump. El mandatario rechazó inicialmente la iniciativa, pero su entorno ha dado a entender que no la vetará consciente de que probablemente los legisladores podrían anular su veto.
Los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca. Pero la relación con Rusia ha abierto una brecha entre el poder legislativo y el ejecutivo. Por primera vez, los congresistas han impuesto su criterio al presidente y no al revés. La ley no solo podría tener consecuencias duraderas en la relación entre Trump y su partido, sino también con Rusia y Europa.
El objetivo es castigar la injerencia de Rusia durante la pasada campaña electoral y su papel en las crisis ucrania y siria. La norma también incluye nuevas penalizaciones contra la Guardia Revolucionaria de Irán por su apoyo a actividades terroristas, y contra Corea del Norte por sus pruebas con misiles.
El amplísimo apoyo a la legislación manda un mensaje de contundencia a la Casa Blanca. Los presidentes suelen resistirse a que el Congreso les dicte su política exterior.
La ley limita la capacidad del mandatario de retirar las penalizaciones y da al Congreso un plazo de al menos 30 días para votar cualquier cambio que trate de hacer el presidente. Para levantar las sanciones relacionadas con los ciberataques rusos durante la campaña, Trump tendría que demostrar al Congreso que existen pruebas de que Rusia ha tratado de limitar esas actividades. Y para retirar los castigos por las intromisiones territoriales rusas en Ucrania, tendría que certificar que las causas se han solventado.

Jeff Sessions, en un acto la semana pasada.

Estados Unidos

El presidente dice arrepentirse de nombrar a Sessions por apartarse de la investigación a la trama rusa.

EL PAIS ESPAÑA

Contra las cuerdas, Jeff Sessions promete resistir. El fiscal general de Estados Unidos descartó este jueves dimitir al día siguiente de que Donald Trump dijera públicamente que se arrepiente de haberle nombrado para el cargo.
“Me encanta este trabajo. Tengo previsto continuar hasta que sea apropiado”, dijo Sessions, con cara de circunstancias, en una rueda de prensa convocada para anunciar una operación internacional. Inquirido por una periodista sobre si tenía sentido seguir en el cargo cuando carece de la confianza del presidente, él contestó: “Estamos sirviendo hoy. Tengo total confianza de que somos capaces de gestionar esta oficina de una manera efectiva”.
En una insólita reprimenda a su propio gobierno, Trump desautorizó el miércoles a su cúpula judicial. En una entrevista con el diario The New York Times, el presidente dijo arrepentirse del nombramiento de Sessions al asegurar que no le habría designado si hubiese sabido que tendría que inhibirse de la investigación a los lazos rusos de su entorno.
“Sessions no tendría que haberse recusado y si iba a recusarse, debería habérmelo dicho antes de empezar el trabajo y hubiese escogido a otra persona”, dijo Trump al Times, un diario que suele criticar en su cruzada contra los medios tradicionales. “Logra el trabajo, empieza el trabajo, se recusa, lo que francamente creo que es muy injusto con el presidente”.
Las palabras de Trump ponen en la cuerda floja a Sessions, un ferviente conservador. Y escenifican la ruptura con el que fue el primer senador en apoyar su candidatura electoral, en un momento en que el magnate inmobiliario era un paria en el universo republicano.
Pero el desaire tampoco es insólito. En junio, consciente del malestar hacia él, se supo que Sessions ofreció su dimisión a Trump. Pero el presidente la rechazó. Se desconoce si el republicano ha cambiado de opinión desde entonces, pero hay que tener en cuenta varios factores pragmáticos.
En caso de renuncia, ocuparía el cargo de forma temporal el ahora fiscal adjunto, Rod Rosenstein, al que Trump también ha detestado públicamente. A lo largo de la carrera del multimillonario neoyorquino, no ha sido inusual criticar a sus colaboradores pero mantenerlos en sus puestos. Y pese a la tensión sobre Rusia, Sessions es un aliado clave de Trump en su política de mano dura contra la inmigración.
Detrás de las palabras del presidente, se evidencia su desesperación ante el desgaste constante de la sombra rusa en su sexto mes en la Casa Blanca. Un fiscal especial y el Congreso investigan si hubo algún tipo de coordinación entre el entorno del republicano y la presunta injerencia del Kremlin durante la campaña electoral.

Donald Trump Jr. mira a su padre en la toma de posesión.

Estados Unidos

El mail señalaba que el material que se le iba a suministrar contra Clinton procedía del Gobierno ruso y "formaba parte del apoyo a Trump".

EL PAIS ESPAÑA

Alguien tuvo que sonreír en Moscú. La reunión que mantuvo en plena campaña electoral el hijo mayor de Donald Trump con una abogada rusa bajo la promesa de recibir “información incriminatoria” sobre Hillary Clinton fue supuestamente impulsada por el mismo Kremlin. El cruce de correos destapado entre Trump Jr. y un intermediario lo muestra en toda crudeza. “Es un nivel de información muy alto y sensible, pero es parte del apoyo de Rusia y su Gobierno a Trump”, señala un mail enviado al primogénito, cuya respuesta a la oferta de juego sucio extranjera fue meridiana: “Si es lo que dices, me encanta”.
Vladímir Putin. Antes y después de las elecciones. Dentro y fuera de la Casa Blanca. La sombra del presidente ruso se ha instalado Washington, ha entrado en el Despacho Oval y ahora alcanza a la misma familia de Donald Trump. El cruce de correos electrónicos entre el primogénito y su intermediario británico, revelada por The New York Times y por el mismo hijo del presidente, dispara más que nunca la sospecha de connivencia entre Moscú y el equipo electoral del republicano a la hora de atacar a la candidata Hillary Clinton. Una supuesta colusión que se ha vuelto la piedra de toque de la investigación que encabezan el FBI y el fiscal especial Robert Mueller, quien anunció que incluirá la reunión en sus pesquisas.
La base general del caso es el informe elaborado por las tres principales agencias de inteligencia (CIA, FBI y NSA) que establece que el presidente ruso ordenó a su servicio secreto una operación para interferir en los comicios estadounidenses, dañar la imagen de Clinton y facilitar el triunfo de Trump. El ataque supuso el saqueo de los ordenadores del Partido Demócrata y de los correos del jefe de campaña de Clinton. El material fue posteriormente filtrado a Wikileaks.
Fue precisamente en el apogeo de esta ofensiva rusa cuando se celebró la reunión. El equipo de Trump, aunque ahora le reste peso, le dio en su momento máxima relevancia. Tanta que participaron Trump Junior,el yerno del magnate, Jared Kushner,y el entonces jefe de campaña, Paul Manafort. El lugar elegido fue el piso 25 de la Torre Trump, sancta sanctorum del imperio y epicentro de las operaciones electorales del republicano. Pese a la gravedad del asunto, el candidato, según su hijo, no fue informado.
La cita se concertó a través de Rob Goldstone, un agente musical británico a quien Trump Jr. conoció en 2013 durante el concurso de Miss Universo que organizó su padre en Moscú. Goldstone es a su vez representante del cantante pop Emin Agalarov, cuyo progenitor, el constructor Aras Agalarov, patrocinó con 20 millones de dólares el concurso de belleza y está en la órbita de Vladímir Putin. La relación establecida por Trump con los Agalarov es tan estrecha que el magnate estadounidense aparece en un vídeo del músico.
En su primer correo, enviado a las 10.36 del 3 de junio, Goldstone informa a su viejo amigo americano de que el cantante Emin tiene un mensaje para él. “El fiscal de la corona de Rusia [cargo británico que no existe en Rusia y que posiblemente se refiere al de fiscal general] se reunió esta mañana con su padre, Aras, y ofreció proveer a la campaña de Trump documentos oficiales e información que podrían incriminar a Hillary y sus tratos con Rusia y que sería muy útil a tu padre. Obviamente, es un nivel de información muy alto y sensible, pero es parte del apoyo de Rusia y su Gobierno a Trump. […] ¿Hablarías con Emin sobre ello directamente? También lo puedo enviar a tu padre vía Rhona [asistente de Trump], pero como es ultrasensible prefería enviártelo a ti primero”.

El Papa Francisco, durante la audiencia general de este miércoles.

España

La reciente campaña ultraconservadora lleva a los purpurados a manifestarse públicamente.

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Obama

España

Esta medida permitía a los cubanos que lleguen a territorio de Estados Unidos quedarse.

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La ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, visita a vecinos de Garín, en la provincia de Buenos Aires, en abril pasado.

Argentina

El gobierno argentino denuncia que desde 2003 los beneficiarios se multiplicaron por diez.

EL PAIS ESPAÑA

El dinero destinado a la ayuda social fue marca del kirchnerismo. Los fondos del Estado abundaban y los planes se multiplicaban. Pero la situación ha cambiado: Mauricio Macri se propuso no superar el 4,2% de déficit fiscal para 2017 y para ello limita todo lo que puede el gasto. Si bien Macri prometió no tocar la ayuda a los más pobres, el ministerio de Desarrollo Social eliminó desde enero y sin previo aviso 70.000 pensiones de 290 dólares por invalidez, que sumadas a las 90.000 que dio de baja durante el año pasado eleva a 170.000 el número de personas beneficiadas con la ayuda del Estado. Ante las críticas opositoras, rápidas en momentos en que Argentinainicia la campaña electoral por las elecciones legislativas de octubre, el gobierno aclaró que no se trató de un recorte por falta de recursos sino “producto de irregularidades detectadas en revisiones de rutina”. Denunció así que sólo puso límites a decenas de miles de pensiones otorgadas a personas que supuestamente nos las necesitaban.
El Gobierno insiste en que encontró en Desarrollo Social un descalabro que era necesario resolver. El presidente de Pensiones Asistenciales, Guillermo Badino, dijo que hasta el año 2003, cuando Néstor Kirchner llegó a la presidencia, los discapacitados que recibían ayuda estatal eran 180.000. Pero que entre 2003 y 2015 esa cifra se multiplicó por diez, hasta alcanzar 1,8 millones. “Se otorgaron pensiones en locales partidarios. Hoy hay municipios con el 38% del padrón electoral pensionado inválido, médicos en todos los municipios o en provincias vendiendo los certificados médicos y mintiendo sobre el porcentaje de discapacidad requerido”, dijo.
El gobierno apeló entonces a un decreto presidencial de los años 90, firmado por Carlos Menem, y lo aplicó a rajatabla. El texto dice que no merece la ayuda el discapacitado que esté a cargo de alguien que tenga una pensión no retributiva o un bien a su nombre. Según los parámetros establecidos por el Gobierno, estas condiciones se cumplen cuando el ingreso del tutor supera los 1.100 dólares o el del cónyuge equivale a una jubilación mínima, es decir 380 dólares, la mitad de lo que cuesta la canasta de alimentos que toman las estadísticas oficiales para establecer el índice de pobreza.
El decreto permitió a Desarrollo Social quitar el beneficio a casi 16.500 personas sólo en el mes de junio.

Estación de la nueva línea H de subterráneos en Buenos Aires.

Argentina

La capital argentina tuvo metro en 1913. Santiago de Chile en 1975. Pero esta última tiene 103 kilómetros y Buenos Aires 61.

EL PAIS ESPAÑA


Son las 8.00 de la mañana. Hora pico en la ciudad de Buenos Aires. Los parlantes del subterráneo de la línea B anuncian a los pasajeros que “una formación detenida en la estación Pasteur” ha obligado a interrumpir todo el servicio. Algunos abandonan el andén, otros esperan resignados. “B con demoras”, dice el cartel rojo que ya luce sobre los molinetes. “Nunca sé a qué hora salir de casa, siempre hay demora, mínimo dos días a la semana”, dice Inés, una joven auxiliar de enfermería. “Dejé pasar tres trenes repletos hasta que me pude subir a uno”, se queja Raquel, una maestra de nivel inicial que sabe que llegará tarde. Esta es la foto de cada día.
Buenos Aires fue la primera ciudad de Iberoamérica en inaugurar una línea de subterráneos, en 1913. Se anticipó así seis años a Madrid, 56 años a Ciudad de México, 61 años a São Paulo, 62 años a Santiago de Chile y 70 años a Caracas. Pero ser pionera no ha supuesto una ventaja en el largo plazo: la red de la capital argentina tiene hoy 61 kilómetros de vías, contra 294 kilómetros de la madrileña, 226 kilómetros de la mexicana, 103 kilómetros de la de Santiago, casi 80 kilómetros del paulista y 70 kilómetros del caraqueño. Una ecuación simple da cuenta del atraso: mientras los chilenos han construido a razón de 2,5 kilómetros de túneles por año, los argentinos lo han hecho a 0,60 kilómetros anuales, es decir cuatro veces menos. Santiago ya tiene listos túneles para sumar otros 37 kilómetros de vías a la red durante este año y planea alcanzar los 174 kilómetros en 2025.
Los usuarios como Inés y Raquel tienen de qué quejarse, aunque el origen del problema hay que buscarlo bien lejos en el tiempo. La red ideada en 1907 contemplaba la construcción de 100 kilómetros de túneles repartidos en nueve líneas, algo que evidentemente no se cumplió. El subterráneo de Buenos Aires es hijo del tranvía y las empresas inglesas que lo explotaban junto con el ferrocarril. La línea A, la primera, replicó bajo tierra un recorrido que unía Plaza de Mayo con el barrio de Caballito. De gestión privada, el capital era a riesgo del constructor, que a cambio obtenía un derecho de uso sin fecha límite. Pero el modelo privado fue insostenible en el tiempo.
“El subterráneo dejó de crecer en la época en la que dejó de hacerlo el ferrocarril, en los años 60, cuando empieza a crecer el colectivo (bus) como transporte urbano y se desmantelan los tranvías”, explica Martín Machain, experto en transporte y director del sitio enelsubte.com. “El lobby automotor logró que se frene la expansión del subte, luego hubo una tibia recuperación en los 80 y en los 90 llegan las privatizaciones y la concesión a Metrovías, aún vigente. Nuevamente hay un asomo tímido a principios de 2000 con la línea H y la extensión de otras, un impulso que no fue menor, pero se vuelve a frenar con el macrismo cuando prioriza el Metrobus (carriles exclusivos para buses). Hoy no hay estaciones nuevas en ejecución”, dice.
Desde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires niegan que se haya detenido la apuesta por el subterráneo. Recuerdan que desde 2013, un año después de que el servicio pasara del control nacional al comunal, se inauguraron ocho estaciones nuevas y se compraron 400 vagones, aunque no todos fueron 0 km. Los porteños que usan la línea B viajan en los viejos vagones de la línea 6 de Madrid. Y si hablamos de kilómetros, el Gobierno prefiere medir el éxito de la gestión por la cantidad de pasajeros transportados. “Cuando recibimos el servicio en 2012 el subte transportaba 900.000 personas con coches de hasta 100 años de antigüedad y teníamos un índice de satisfacción del 31%. Ahora, cuatro años después, con un plan de inversiones de emergencia, movemos casi 1,2 millones de personas y el índice de satisfacción está en 63%”, dice el ministro de Desarrollo Urbano y Transporte de la ciudad, Franco Moccia.

La pobreza en Argentina aumentó durante el año pasado según cifras oficiales.

Argentina

Un 30,3% de los habitantes de este país vive en situación precaria. El 12% de niños pobres vive en condiciones de indigencia.

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La expresidenta de Argentina Cristina Kirchner.

Argentina

El magistrado envía a juicio oral la causa llamada del "dólar futuro". Tiene otras pendientes por presunta corrupción aún en fase de instrucción.

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Cartagena, con su ciudad amurallada, es la ciudad más turística de Colombia y la que más visitantes extranjeros recibe.

Colombia

“La idea es desarrollar turísticamente esos destinos del territorio nacional afectados por el conflicto y garantizar su sostenibilidad”, dijo la ministra de Comercio, Industria y Turismo María Claudia Lacouture en el foro “Turismo y paz”.

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Juan Manuel Santos hizo esta revelación en una entrevista en la que dijo que el ex director de la Policía y negociador de la paz con las FARC "se ha ganado el respeto de Colombia"

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