El director del FBI pide al Gobierno que desmienta al presidente de Estados Unidos

El director del FBI, James Comey, en septiembre de 2016.

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‘The New York Times’ asegura que James Comey pidió el sábado al Departamento de Justicia que negara las acusaciones de Trump sobre Obama.

 

EL PAIS ESPAÑA.- 

La bola de nieve que echó a rodar Donald Trump este sábado acusando a su antecesor en la Casa Blanca de espionaje político, ha alcanzado en apenas 24 horas el tamaño de un conflicto institucional de difícil solución. El diario The New York Times asegura que James Comey, director del FBI, pidió el sábado al Departamento de Justicia, del que depende, que desmintiera la afirmación del presidente Trump. Se trata de un enfrentamiento asombroso. A media tarde del domingo, no había reacción alguna por parte del departamento.
La información está basada en funcionarios anónimos que aseguran que Comey insiste desde el sábado en que la acusación de que Obama ordenó pinchar el teléfono de Trump durante la campaña es falsa y debe ser retirada. Además, la afirmación de Trump supone insinuar que el FBI actuó al margen de la ley.
Comey es el segundo alto cargo de inteligencia del Gobierno de Estados Unidos en negar las acusaciones del presidente. El sábado fue james Clapper, director de la cúpula de espionaje con Barack Obama, el que negó rotundamente en televisión que bajo su conocimiento se hubieran pinchado teléfonos en la Trump Tower, como afirma el presidente.
Un portavoz del expresidente Obama también negó de plano el sábado que este hubiera ordenado nunca escuchas sobre un ciudadano estadounidense.
James Comey era el director del FBI también en ese momento. Trump decidió mantenerlo en su puesto cuando nombró su nuevo Gobierno. El Partido Demócrata atribuye a Comey un papel capital en la sorpresiva victoria de Trump, cuando resucitó días antes de las elecciones la investigación sobre los correos privados de la candidata Hillary Clinton. Finalmente, no había ningún material relevante. Los demócratas creen que fue un golpe definitivo que permitió el pequeño margen por el que ganó Trump.
Mientras, el presidente no se retractó ni matizó en lo más mínimo sus palabras del sábado, la acusación sin precedentes de que su antecesor en la Casa Blanca pinchó sus teléfonos de campaña. Más aún, a través de un portavoz la Casa Blanca pidió al Congreso de Estados Unidos que investigue estas afirmaciones. Según los primeros análisis de la prensa de Washington, la información de Trump parece sacada de un artículo de Breitbart, la web extremista que dirigía su hoy estratega jefe, Steve Bannon, y que solo Trump considera una fuente fiable de noticias.

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