El fiscal general de Estados Unidos descarta dimitir pese a las críticas de Trump

Jeff Sessions, en un acto la semana pasada.

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El presidente dice arrepentirse de nombrar a Sessions por apartarse de la investigación a la trama rusa.

EL PAIS ESPAÑA

Contra las cuerdas, Jeff Sessions promete resistir. El fiscal general de Estados Unidos descartó este jueves dimitir al día siguiente de que Donald Trump dijera públicamente que se arrepiente de haberle nombrado para el cargo.
“Me encanta este trabajo. Tengo previsto continuar hasta que sea apropiado”, dijo Sessions, con cara de circunstancias, en una rueda de prensa convocada para anunciar una operación internacional. Inquirido por una periodista sobre si tenía sentido seguir en el cargo cuando carece de la confianza del presidente, él contestó: “Estamos sirviendo hoy. Tengo total confianza de que somos capaces de gestionar esta oficina de una manera efectiva”.
En una insólita reprimenda a su propio gobierno, Trump desautorizó el miércoles a su cúpula judicial. En una entrevista con el diario The New York Times, el presidente dijo arrepentirse del nombramiento de Sessions al asegurar que no le habría designado si hubiese sabido que tendría que inhibirse de la investigación a los lazos rusos de su entorno.
“Sessions no tendría que haberse recusado y si iba a recusarse, debería habérmelo dicho antes de empezar el trabajo y hubiese escogido a otra persona”, dijo Trump al Times, un diario que suele criticar en su cruzada contra los medios tradicionales. “Logra el trabajo, empieza el trabajo, se recusa, lo que francamente creo que es muy injusto con el presidente”.
Las palabras de Trump ponen en la cuerda floja a Sessions, un ferviente conservador. Y escenifican la ruptura con el que fue el primer senador en apoyar su candidatura electoral, en un momento en que el magnate inmobiliario era un paria en el universo republicano.
Pero el desaire tampoco es insólito. En junio, consciente del malestar hacia él, se supo que Sessions ofreció su dimisión a Trump. Pero el presidente la rechazó. Se desconoce si el republicano ha cambiado de opinión desde entonces, pero hay que tener en cuenta varios factores pragmáticos.
En caso de renuncia, ocuparía el cargo de forma temporal el ahora fiscal adjunto, Rod Rosenstein, al que Trump también ha detestado públicamente. A lo largo de la carrera del multimillonario neoyorquino, no ha sido inusual criticar a sus colaboradores pero mantenerlos en sus puestos. Y pese a la tensión sobre Rusia, Sessions es un aliado clave de Trump en su política de mano dura contra la inmigración.
Detrás de las palabras del presidente, se evidencia su desesperación ante el desgaste constante de la sombra rusa en su sexto mes en la Casa Blanca. Un fiscal especial y el Congreso investigan si hubo algún tipo de coordinación entre el entorno del republicano y la presunta injerencia del Kremlin durante la campaña electoral.

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