La paz le hace bien al turismo

Cartagena, con su ciudad amurallada, es la ciudad más turística de Colombia y la que más visitantes extranjeros recibe.

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“La idea es desarrollar turísticamente esos destinos del territorio nacional afectados por el conflicto y garantizar su sostenibilidad”, dijo la ministra de Comercio, Industria y Turismo María Claudia Lacouture en el foro “Turismo y paz”.

 

CNN EN ESPAÑOL.- 

¿Qué tienen que ver el turismo y la paz? ¿Si hay paz, puede desarrollarse mejor el turismo? ¿Qué actores deberían trabajar para construir paz en regiones turísticas?

Para responder preguntas como esas, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia creó un programa piloto en cuatro de las zonas más bellas de Colombia, que también son cuatro de las zonas que durante casi medio siglo estuvieron en el epicentro del conflicto armado. Cuatro de las zonas más afectadas por la guerra.

“La idea es desarrollar turísticamente esos destinos del territorio nacional afectados por el conflicto y garantizar su sostenibilidad”, dijo la ministra de Comercio, Industria y Turismo María Claudia Lacouture en el foro “Turismo y paz”, que se llevó a cabo en la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz el pasado 3 de febrero, en Bogotá.

Las cuatro zonas son: Sierra de la Macarena (en los Llanos Orientales, allí se encuentra el que ha sido reconocido como uno de los ríos más bellos del mundo: Caño Cristales o el río de los cinco colores), el Golfo de Urabá (fronterizo con Panamá, incluye la selva del Darién y varias playas en el Pacífico), el Valle del Sibundoy y Mocoa (en el departamento del Putumayo, en el sur de Colombia) y Ciudad Perdida (o Teyuna, como le llaman los indígenas de la zona), un antiguo poblado construido hace más de 1.200 años, sagrado para varias tribus indígenas y ubicado en la Sierra Nevada de Santa Marta, una montaña de más de 5.700 metros, coronada por la nieve pero que nace en el plena costa Caribe.

“Con esos cuatro pilotos a nivel nacional queremos empoderar a las comunidades, para que sean ellas mismas las que generen desarrollo turístico en esos territorios que antes eran de conflicto y ahora son de paz”, destacó la ministra.

En el caso de la Sierra de la Macarena, por ejemplo, Lacouture asegura que gracias a la tranquilidad que les da a los viajeros el actual proceso de paz con las FARC, pasó de no tener ningún conexión aérea con Bogotá a tener tres vuelos semanales.

Llamado "El arco iris líquido" y "El río de cinco colores", el río Caño Cristales ofrece un impresionante espectáculo cada año entre julio y noviembre. Una erupción de coloridas algas le brinda un color predominantemente rojo sangre al río, cuando los niveles de agua son adecuados. Los guías ofrecen excursiones por la zona, que forma parte del Parque Nacional Sierra de La Macarena, en el departamento de Meta (oriente del país).

“Es paradójico, pero en Colombia tenemos casi 1 millón de hectáreas de tierra casi completamente vírgenes gracias los actores armados”, explicó en el mismo foro Jean Claude Bessudo, presidente de la empresa turística más grande de Colombia: Aviatur.

“En esas regiones no cometimos errores porque ellos (los actores armados) estaban allí y no nos dejaron cometerlos, así que tuvimos tiempo de aprender de experiencias de otros países y ahora, con la paz, ya sabemos cómo generar desarrollo turístico sin afectar el medio ambiente o la calidad de vida de las comunidades que viven en esas zonas”, agregó. “Somos un país que lo tiene absolutamente todo, solo nos faltaba la paz”.

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