TIPNIS, neoliberalismo, proceso de cambio, extractivismo, ideologías,ecología…

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Eduardo Claure

Una Solicitada en el periódico La Palabra del Beni de fecha 5 de septiembre de 1990, titulaba: POR EL TERRITORIO Y LA DIGNIDAD, LA MARCHA INDÍGENA LLEGARÁ A LA PAZ. El encabezado de la notarefería: “La Marcha de los Pueblos Indígenas por el Territorio y la Dignidad se viene desarrollando desde las llanuras benianas hasta las montañas andinas, contando con el apoyo y la solidaridad de los pobladores asentados en el trayecto. Nuestra marcha es una caminata disciplinada y pacífica guiada por nuestra esperanza y el orgullo de nuestras propias culturas, a pesar de los afanes por amedrentarnos y confundir a la opinión pública. Después de 11 días de caminata y 374 kilómetros recorridos seguimos con el espíritu y los ánimos renovados: hemos logrado recuperar el tiempo perdido por el infructuoso viaje para dialogar con el Gobierno. Lamentamos que nuestra marcha pretenda ser ensuciada con acusaciones de manipulación y presiones políticas. Esto responde a la creencia de que nosotros los indígena somos incapaces de decidir y conducir nuestro propio destino. Por el contrario, nuestra organización la Central de Pueblos Indígenas del Beni, se ha caracterizado siempre por tener una gran independencia con respecto a los partidos políticos y otros intereses a los que se nos quiere vincular, más bien ha tenido una relación permanente con las comunidades y pueblos que la conforman. Consideramos que es gracias a esto que recibimos el apoyo solidario y desinteresado de personas, organizaciones e instituciones serias que comprendiendo nuestra verdad nos ayudan a avanzar. Nuestra primera demanda de dignidad al Gobierno, al Estado y al país, es que se respete la autenticidad de nuestra marcha. La situación de nuestras demandas concretas es la siguiente (resumo): 1) Con respecto al Parque Nacional Isiboro-Sécure; 2) Con respecto al territorio del pueblo Sirionó en el Ibiato; 3) Con respecto al caso del Bosque de Chimanes; 4)Los planteamientos originales de nuestra marcha incluyen aspectos de gran importancia que están contenidos en las Resoluciones del Encuentro de San Lorenzo de Mojos. Sobre estos planteamientos no se tiene ningún tipo de respuesta gubernamental.Sapecho-Alto Beni 2 de septiembre de 1990.” Firmaban: Ernesto Noé Tamo, Marcial Fabricano Noé, Tomás Ticuasu, Antonio Coseruna, Carmen Pereira, Adrián Nogales, Hernán Viichi, GermánCally, Jorge Mole Hurtado,RubénYuco, Gregorio Paniagua, Francisco Jou y Ramón Noza. Como está registrado desde esa fecha, los planteamientos no fueron cumplidos en su cabalidad, lo que originó siete sucesivas marchas que han quedado como emblema de las reivindicaciones históricas de los pueblos indígenas de tierras bajas por la defensa de su hábitat, las Áreas Protegidas, Parques Nacionales y otros Santuarios Naturales, posteriormente lo que se denominó TCO’s Tierras Comunitarias de Origen y actualmente TIOC’s.

Se han sucedido desde aquella fecha histórica, los gobiernos de Jaime Paz Zamora, Hugo Banzer, Jorge Tuto Quiroga, Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Mesa, Eduardo Rodríguez Veltzé y Evo Morales. Todo el espectro político e ideológico, todos los modelos de desarrollo imaginables, todos los rostros existentes, desde los blancoides y mestizos hasta los declarados indígena originario campesino. A pesar de toda esta parafernalia y desfile de pasarela de propuestas de política económica y social, veintisiete (27) años después, los Pueblos Indígenas de Tierras Bajas, hoy siguen marchando, esta vez por el TIPNIS. Los marchistas, hombres, mujeres, niños, ancianos y sus dirigentes han sufrido de parte de fuerzas gubernamentales, cercos policiales, golpizas brutales y detenciones, precisamente en el gobierno actual en un sitio que ha quedado grabado para la posteridad como el lugar de la infamia: Chaparina. El gobierno de la Pachamama y de la Ley de la Madre Tierra, con sus 2/3, aprobó el 3/8/2017 en la Comisión de Región Amazónica, Tierra, Territorio, Agua, Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados la norma que elimina el carácter de “intangibilidad” de la Ley 180 de 24 de octubre de 2011, abrogándola,la misma que fue aprobada después de la VIII Marcha por la Defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). La nueva leypermite que privados aprovechen sus recursos naturales.

La dirigencia indígena a través de los medios,ha expresado con vehemencia que la nueva Ley262 de Protección, Integral y Desarrollo Sustentable del Tipnis -remitida a la Comisión de Tierra y Territorio de la Cámara de Senadores donde también fue aprobada y el martes 8/8/17, será tratada por el pleno del Senado para su sanción-, permitirá el avasallamiento de tierras ubérrimas por transgresores dedicados al “engorde de tierras”, cocaleros, “químicos”, contrabandistas de maderas preciosas y transnacionales petroleras so pretexto del desarrollo de la regióncon la construcción de la carretera que destrozará esa zona rica en biodiversidad como no hay otra equiparable como ella en el mundo. Al respecto, organizaciones de la sociedad civil, instituciones y ciudadanos, expresan su solidaridad con los pueblos indígenas del TIPNIS y, plantearon diferentes acciones en defensa no solo del territorio y Parque Nacional Isiboro Sécure, sino también de la Reserva Tariquia de Tarija y en contra de las represas de El Bala y Chepete. Las sugerencias más relevantes son desarrollar una campaña internacional, implementar una ofensiva contra las políticas extractivistas, trabajar en una acusación para un juicio contra el Gobierno por atentar contra la Madre Tierra y la mismísima Pachamana, toda vez que ya hace tres meses atrás se construye tres puentes en la región, entre Isinuta y Santísima Trinidad, al borde del Polígono 7, el segundo está sobre el río Ibuelo, o Ibuelito, como lo llaman los lugareños y el tercer viaducto está en la zona de Sazama, por donde pasa el río del mismo nombre. Es decir, la suerte del TIPNIS, está echada, si no jugamos póker, está oleada y sacramentada.
Ahora bien, volvamos a los principios de este asunto, Morales expresa que incursionar ecológicamente en el TIPNIS favorecerá a la industrialización del país, sin embargo esta aseveración tiene una terrible contradicción ecológica: hablar de un Estado Plurinacional Industrial es hablar de un sistema capitalista; entendiendo el capitalismo no como simple sistema de propiedad, sino exactamente como modo de producción: como sistema de relaciones entre los hombres y las cosas, ya sean individuales privados o el Estado, que esquien detenta la propiedad de los medios de producción. Con el fin de mantener altas tasas de beneficios, el sistema de “economía plural comunitaria marxista leninista comunista”debe ir recurriendo sistemáticamente a nuevas fuentes de producción y consumo y, en consecuencia a nuevos recursos escasos, que ya no son abundantes: agua, suelo, aire, flora, fauna, minerales, gas, petróleo, litio, hierro, etc. Se entiende mejor cuando la disminución de los recursos implica la degradación del medio ambiente. La contaminación, entonces, no es otra cosa que una “apropiación” de recursos naturales que terminan siendo contaminados, degradados, disminuidos irreversiblemente, lo que nos permite afirmar que el agotamiento gradual de los recursos naturales renovables, no renovables y su falta de previsión de los actuales “tecnócratas del cambio”, son la causa del nuevo poder del imperialismo político y económico disfrazado de la “reserva moral del continente y de la humanidad”, que, bajo la consigna de ser marxistas leninistas comunistasde economía plural comunitaria y otras entelequias discursivas distractoras, no hacen otra cosa que cumplir con la estrategia del dizque aborrecido imperio: previendo el agotamiento de sus propios recursos, los “países imperialistas” se han lanzado -desde hacen décadas- de nuevo a la caza y captura de las “colonias” para sencilla y llanamente arrancar los recursos naturales, minerales, agua, energía, gas, petróleo, germoplasmas y todo cuanto recurso sea estratégico para la preservación de sus propios recursos. En las últimas décadas el volumen de producción de minerales y energía vienen descendiendo en los países altamente desarrollados, mientras aumenta de forma exponencial el volumen de las importaciones de carácter energético y mineral. Ello no es debido tanto a la “crisis mundial”, ni al agotamiento de los recursos, cuanto que a la necesidad de ahorrarlos mientras existan países de los que pueden extraerse a bajo costo.
Los mecanismos por los que se lleva a cabo la degradación ecológica, se da a través de los tres frentes de la economía (agricultura, industria y servicios): privatización de los espacios naturales (TIPNIS), contaminación de las aguas superficiales y subterráneas (minería e hidrocarburos), desaparición de especies animales y vegetales, degradación de suelos agrícolas, polución del aire, desbosque para habilitar nuevas tierras agrícolas y no agrícolas (coca), explotación irracional de maderas preciosas, avasallamiento de tierras fiscales para el “engorde de tierras” y beneficio del “mercado negro de tierras”, además del narcotráfico campante. Por lo tanto, es pues el capitalismo o el imperialismo, como sistema de relaciones de propiedad, la causa del desequilibrio ecológicoy de un posible desastre (que ya alertan indígenas, ambientalistas, académicos, la Iglesia y algún político, respecto a la intervención en el TIPNIS), es entonces el capitalismo (tan odiado por el MAS) como sistema de relaciones de producción, como sistema de valores, de relaciones entre los hombres y entre éstos y las “cosas”, de relaciones de trabajo y producción…es decir, la raíz de todos los desequilibrios se halla en la ideología extractivista y productivista heredada del neoliberalismo que dice el gobierno haber superado desde el 2006 yconstitucionalizado desde el 2009. Así, pensar en una alternativa “socialista” al capitalismo, es pura frivolidad; no hay alternativa posible, al menos racional. En una economía socialista democráticamente planificada, el desarrollo tecnológico debe tener en cuenta, en principio, todas las necesidades humanas (consagradas en la CPE como Derechos) y la protección del equilibrio ecológico, como el proveedor de los elementos para el “vivir bien”, lo contrario es pura bazofia discursiva. De continuar este tren, ya no seremos como Suiza, y eso que nos faltan sólo tres años para ello según lo pronosticó el presidente, allá por su ascenso.

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